Este es el primero de una serie de pequeños artÃculos que podrÃamos denominar “Microapuntes de topografÃa” y que consistirán simplemente en la definición de determinados conceptos, más o menos técnicos, que pertenecen al dÃa a dÃa de la profesión y que siempre conviene recordar. Espero que os sirvan de algo.
La determinación numérica de la medida de una magnitud fÃsica está siempre sujeta a error, que se pone de manifiesto al obtener resultados distintos de la misma medida. Las causas de estos errores son numerosas e irregulares: deficiencias del instrumento de medida, variaciones debidas a la temperatura o a la atmósfera, etc. Dada la imposibilidad de acotar estos errores accidentales, solamente cabe ejercer sobre ellos un control estadÃstico, a base de obtener, con cierta probabilidad, una cota del error cometido en la medida.
Suponemos entonces que los errores accidentales se distribuyen aproximadamente según una variable aleatoria normal, de media cero (error nulo), y desviación tÃpica σ que indica el grado de precisión de la medida. Para cifrar el valor de esta precisión se utiliza la suma de los cuadrados de los residuos, concepto este muy ligado a la desviación tÃpica, que evalúa la dispersión de las lecturas respecto la media.
Asà pues, llamamos Error Medio Cuadrático (Emc) a la raÃz cuadrada de la media aritmética de los cuadrados de los errores verdaderos (Ei)
como no conocemos los errores verdaderos, utilizamos otra expresión en función de los residuos, los cuales pueden ser calculados a partir de valores más probables:
por tanto, utilizamos la suma de los cuadrados de los residuos y (n-1) es la redundancia o los grados de libertad.
La desviación tÃpica asà calculada es un método práctico y sencillo para conocer la precisión de un conjunto de medidas.
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